4 asanas para combatir el estreñimiento

Lo primero que debemos de tener en cuenta si padecemos de estreñimiento es desarrollar un sistema digestivo saludable.

Del mismo modo, debemos prestar atención en comer alimentos saludables y poco procesados, vigilar nuestros niveles de estrés, comer de manera consciente y masticar apropiadamente.

Existen multitud de factores de riesgo que pueden aumentar nuestra probabilidad de sufrir estreñimiento, entre ellas:

  • Ser mujer
  • Edad Adulta
  • Deshidratación
  • Dieta baja en fibra
  • Poca actividad física
  • Trastornos mentales, estrés, depresión
  • Medicación específica

El yoga ayuda mediante asanas de flexiones anteriores y torsiones con la descomposición mecánica en la digestión beneficiando la acción peristáltica del estómago.

Beneficia igualmente el tracto intestinal

Ayuda mediante el control del estrés a que el sistema nervioso central que es el que regula junto a las glándulas estomacales la composición de los jugos gástricos.

Sin olvidar la parte psicológica de prestar atención a cada comida y alimento que entra en nuestro cuerpo.

 

Uttanasana (Postura de flexión anterior de pie)

Desde Tadasana puedes llevar las manos a la cintura. Con la inhalación lleva los brazos hacia el cielo y al exhalar “zambúllete” flexionando el cuerpo hacia delante.

Mantén las piernas firmes, la espalda recta y las rotulas levantadas. No tengas miedo de desplazar peso a los metatarsos, sin olvidar mantener los talones enraizados.

Si curvamos la espalda en exceso es preferible flexionar las rodillas y llevar las costillas flotantes a los muslos. De esta forma llevamos la espalda recta, aliviamos la tensión lumbar y en la zona de las corvas. Igualmente podemos utilizar un taco como apoyo.

 

Parsvottanasana (Postura de estiramiento lateral intenso)

Desde Tadasana localiza el pie derecho y llévalo hacia atrás algo menos de un metro.

Coloca los dos pies como si estuviesen en dos vías de un tren separados y paralelos. Mantén las piernas fuertes y estiradas. Las caderas deben de estar alineadas, para ello puedes levantar el talón atrasado y rotar el mismo muslo hacia adentro. De esta forma facilitaremos el alineamiento de las caderas.

Junta las manos en la espalda en postura de la oración contraria. Inhala y al exhalar pliégate hacia delante abriendo el corazón llevando el hueso púbico hacia atrás y hacia arriba.

Lleva el ombligo hacia el muslo adelantado y el esternón hacia los dedos de los pies.

Si el alumno no puede colocar los brazos en oración contraria puede agarrase los codos.

De la misma manera si tenemos mucha tensión en la corva de la pierna adelantada o no bajamos con la espalda suficientemente recta es preferible flexionar la rodilla adelantada.

 

Marichyasana C (Postura del sabio Marichy)

Desde Dandasana localiza tu pierna derecha y lleva dicho talón hacia su mismo glúteo. Lleva la mano derecha atrás junto a la cadera derecha. Con la inhalación eleva el brazo izquierdo y lleva el codo izquierdo por fuera de la rodilla derecha.

Enraíza los isquiones y tensiona la pierna izquierda.

Desde esta posición cada vez que inhales crece desde la espalda y con la exhalación haz palanca desde el codo izquierdo contra la rodilla para profundizar en la rotación.

A la vez ayúdate del otro brazo para pegar la axila a la rodilla y facilitar si quieres el enganche.

Lleva los omóplatos hacia el suelo y mantén el centro del corazón abierto.

Sino permanece en la variación anterior con la mano extendida y la palma mirando al lado derecho.

Para estudiantes avanzados busca la transición a eka pada bakasana.

 

Bharadvajrasana A (Postura del sabio Bharadvajr A)

Desde Dandasana lleva ambos talones hacia atrás hacia el lado derecho, presentando ambas rodillas hacia delante.

Enraíza los isquiones y estira la columna.

Localiza la mano izquierda eleva la al cielo y al exhalar rodea el cuerpo por detrás e intenta asirte la ingle derecha.

Localiza la mano derecha, llévala a la rodilla izquierda y haz ligera palanca para rotar el torso hacia atrás y hacia el lado izquierdo.

Presta atención a tu hombro izquierdo. Con cada inhalación eleva la columna y con cada exhalación lleva dicho hombro un poco hacia atrás.

Por último, localiza tu mirada y llévala al hombro derecho. Dirige tu mentón a dicho hombro.